a 29 días del mes de julio

Me desperté cantando, sin un sólo segundo de vigilia de por medio, “go your own way”, de Fleetwood Mac. El gato, Ubelio para sus compitas, me gruñó, o lo que sea que hacen los gatos cuando se asustan. Me frizzeó. En toda la mañana no pude dejar de cantar esa chulada de estribillo. Salí a encontrar a Toño en el metro, pero no llegó. A las 10:30 le llamé y me preguntó quién era. Sentí que se hacía el tonto, si me tiene registrado en su celular. Diez minutos después me llamó y estaba modorro, aunque lo negó. Me enojé un poco. En casa, “go your own way” lo arregló todo. Hoy he decidido no estar más bajo las sucias garras del estrés. Adiós tristeza, hola botella de licor. (Es un decir).