Los días han mejorado. Tres días continuos de sol amarillo provocándoles comezón a los perros callejeros significan que han mejorado. Aunque mi casa es fría y yo necesito traer un suéter ligero, agradezco el carmín en mis cortinas y las sombras delineadas en la banqueta. Miro por la ventana y el gritón del agua Bonafont suda como una cerveza mientras pedalea el pesado carro amarillo. Me entran ganas de ver películas de beisbol donde el sol se refleje sobre los sueños de un montón de niños gordos. Tengo la cabeza por todas partes. Hoy no se me debería permitir salir sino hasta que haya tomado una siesta.